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Parte III: El empleo de la mujer en América del Norte y en la Unión Europea

El comportamiento del empleo de las mujeres en Norteamérica puede evaluarse en un contexto regional comparando con las condiciones en la Unión Europea (UE). El cuadro 5 presenta algunos datos comparativos del empleo de la mujer en América del Norte y la UE. En 1996 la población femenina ocupada en América del Norte fue de 75.8 millones de personas, que en comparación con la ocupación masculina significó una relación de 7.7 mujeres ocupadas por cada diez hombres ocupados. Esta cifra fue ligeramente superior a la observada en la UE en 1994, ya que fue de siete mujeres ocupadas por cada diez hombres ocupados.

Cuadro 5
Indicadores de empleo en América
del Norte y la Unión Europea
Indicadores América del Norte 1996 Unión Europea 1994
I. Población total (miles)
Total 388.3 371.1
Hombres 190.3 181.1
Mujeres 198.0 109.0
II. Empleo (miles)
Total 174.5 146.2
Hombres 98.7 85.8
Mujeres 75.8 60.4
III.Tasa anual de crecimiento del empleo femenino
2.4
(1979-1996)
1.3
(1975-1994)
IV.Tasa de participación1
Total 65.1 66.1
Hombres 76.6 76.0
Mujeres 54.5 56.0
V. Distribución del empleo por sector (%)
Hombres
  Agricultura 10.0 6.1
  Industria 29.1 40.1
  Servicios 60.8 53.8
Mujeres
  Agricultura 2.9 4.6
  Industria 13.3 17.1
  Servicios 83.8 78.2
VI. Empleo de tiempo parcial (%)2
Total 18.1 15.3
Hombres 12.7 4.8
Mujeres 28.8 30.8
VII.Tasa de desempleo (%)3
Total 5.4 11.1
Hombres 5.3 10.0
Mujeres 5.6 12.8
VIII.Tasa de desempleo de los jóvenes (15 a 24 años) (%)
Total 10.8 21.1
Hombres 10.6 20.5
Mujeres 10.9 21.9
Nota: 1) Fuerza de trabajo como porcentaje de la población en edad de trabajar.
2) Empleo de tiempo parcial como porcentaje del empleo total masculino y femenino.
3) Desempleo de tiempo parcial como porcentaje de la fuerza de trabajo total masculina y femenina.
Fuentes: Comisión Europea,“Employment in Europe”, 1995; Secretariado de la Comisión para la Cooperación Laboral con datos de Statistics Canada, STPS/INEGI y del Bureau of Labor Statistics.

Si bien el empleo de la mujer ha crecido a tasas más elevadas que la de los hombres en las dos regiones económicas, la tasa ha sido mayor en América del Norte: 2.4 por ciento promedio anual en el periodo de 1979 a 1996, en comparación con 1.3 por ciento de crecimiento anual en la UE entre 1975 y 1994. No obstante, la tasa de participación de la mujer en América del Norte (54.5 por ciento en 1996) se mantiene ligeramente inferior a la observada en la Unión Europea (56 por ciento en 1994). Esto se debe, por una parte, a la relativa baja tasa de participación femenina en México y, por otra parte, al acelerado ritmo de crecimiento de la población femenina en edad de trabajar en América del Norte en comparación con el crecimiento observado en la Unión Europea.40

En cuanto a la distribución del empleo por sector de actividad económica, tanto en la UE como en Norteamérica, el trabajo de la mujer se concentra en el sector de los servicios (servicios sociales y personales, comercio, servicios financieros y bienes raíces, gobierno y transportes y comunicaciones), sin embargo, la concentración es mayor en América del Norte. En 1996, de cada diez mujeres trabajadoras en Norteamérica 8.4 se encontraban ocupadas en el sector de los servicios, mientras que en la UE la relación fue de 7.8 mujeres por cada diez en 1994. Es interesante hacer notar que en la UE la participación de la mujer en la actividad industrial (manufacturas, minería y construcción) es más alta que en América del Norte.

En ambas regiones, la proporción de mujeres con empleo de tiempo parcial es alta y es mayor que entre los hombres. Sin embargo, en la UE el trabajo de tiempo parcial entre las mujeres es más común que entre los hombres, al comparar las diferencias por sexo en Norteamérica.41 Por ejemplo, en 1994, en la UE, 30.8 por ciento del empleo femenino era de tiempo parcial, mientras que para los hombres la proporción fue de sólo 4.8 por ciento. En contraste, en América del Norte, en 1996, el porcentaje de mujeres con empleo de tiempo parcial fue de 28.8 por ciento, mientras que para los hombres fue de 12.7 por ciento.

Por lo que respecta al desempleo, se observa que las tasas de desempleo tanto de hombres como de mujeres son sustancialmente más altas en la UE que en América del Norte. En 1994, la tasa de desempleo abierto en la UE era más del doble de la registrada en América del Norte en 1996. En el caso específico de las mujeres, las tasas de desempleo en la Unión Europea (12.8 por ciento en 1994) fueron más altas que las de los hombres (10 por ciento); mientras que en América del Norte fueron similares: de 5.6 por ciento para las mujeres y de 5.3 por ciento para los hombres. Cabe señalar que en los últimos años la tasa de desempleo de las mujeres en la Unión Europea ha tenido una tendencia creciente, mientras que en América del Norte ha sido decreciente.

En ambas regiones, los trabajadores jóvenes (entre 15 y 24 años) tienen tasas de desempleo más altas que el resto de los trabajadores; sin embargo, el desempleo entre los jóvenes es mayor en la Unión Europea que en América del Norte. En 1994, la tasa de desempleo de las mujeres jóvenes en la UE era casi dos veces más alta (21.9 por ciento) que la tasa (10.9 por ciento en 1996) en los países de América del Norte.

Notas

1 En algunos casos el análisis requirió información de años anteriores.

2 La Unión Europea está integrada por los siguientes países:Alemania, España, Portugal, Reino Unido, Irlanda, Francia, Italia, Grecia, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo,Austria, Finlandia y Suecia.

3 Human Resources Development Canada, proyecciones elaboradas por Canadian Occupational Projections System, Ottawa, principios de 1998.

4 U. S. Department of Labor, Bureau of Labor Statistics,“Labor Force Projections for 1996-2006”, noviembre de 1997.

5 Consejo Nacional de Población,“Proyecciones de la población total y la económicamente activa, 1996-2005”. Los datos se refieren a la población de 12 años y más.

6 Esta situación también se presenta en otras regiones. Por ejemplo, en América Latina, la tasa de participación económica de las mujeres con diez o más años de escolaridad en 1994 fue de 55 por ciento, mientras que para las mujeres con escolaridad mayor a trece años fue de 71 por ciento. CEPAL,“Sustainable Development, Poverty and Gender. Latin American and the Caribbean:Working to the Year 2000”, Santiago de Chile, noviembre de 1997.

7 Se refiere a las familias con ingresos aportados por dos personas. Nancy Ghalam,“Income and Earnings”, en Women in Canada, Statistics Canada, 3a ed., 1995, p. 85.

8 José Gómez de León Cruces,“Tendencias recientes y características de la participación económica de las mujeres en México”, ponencia presentada en la conferencia trinacional La Mujer en el Trabajo en el Siglo XXI, México, 23-25 de abril de 1997.

9 El dato para 1970 proviene del censo, el dato de 1994 tiene como fuente la Encuesta Continua de Población (Current Population Survey).

10 En 1997, la tasa de fertilidad en México disminuyó a 2.8 niños por mujer. José Gómez de León Cruces, op. cit.

11 La significativa reducción en la tasa de fertilidad en México se debió, entre otros factores, a un cambio en la política de población en 1973. En ese año, la nueva Ley General de Población estableció como uno de sus principales objetivos el inicio de una intensa campaña de planeación familiar.

12 Howard V. Hayghe,“Developments in Women’s Labor Force Participation”, en Monthly Labor Review, U. S. Department of Labor, septiembre de 1997.

13 Statistics Canada, Labour Force Survey, 1996.

14 Servicios sociales, personales y profesionales incluyen: servicios a las empresas, de diversión y de recreación, profesionales, de educación, sociales y otros servicios.

15 Se define como comercio formal el que se realiza en establecimientos fijos.

16 Cabe señalar que en los tres países la participación de la mujer en la industria del papel, imprenta y derivados se presenta fundamentalmente en la actividad editorial y de impresión. En los Estados Unidos, los niveles más altos de empleo femenino en la industria de la fabricación de productos metálicos, maquinaria y equipo se localizan en las industrias automotriz y en la fabricación de productos y equipo de cómputo.

17 Si bien en México la participación del empleo femenino en la industria manufacturera en este periodo disminuyó, la participación de las mujeres obreras aumentó.

18 Las cifras de tiempo parcial para los Estados Unidos y Canadá presentan un cierto nivel de subestimación. En el caso de los Estados Unidos, los trabajadores de tiempo parcial con más de dos empleos son considerados como trabajadores de tiempo completo si el total de horas trabajadas es mayor a 35 semanales. Según una nota publicada por el Bureau of Labor Statistics en Issues in Labor Statistics en abril de 1996, en 1995, cerca de 6.5 millones de trabajadores con empleo(s) de tiempo parcial fueron clasificados como trabajadores de tiempo completo, porque el total de horas trabajadas a la semana era mayor a 35. Por su parte, en Canadá, si se incluye al grupo de mujeres que trabajan entre 30 y 34 horas a la semana, la proporción del empleo femenino de tiempo parcial se elevaría, considerando que en 1995 el porcentaje de mujeres trabajando de 30 a 34 horas a la semana significó alrededor de 29 por ciento del empleo femenino total.

19 En 1994, el cuestionario de la encuesta de empleo de los Estados Unidos (Current Population Survey) fue rediseñado. Uno de los cambios fue la definición de empleo parcial por razones económicas.A partir de 1994, el empleo de tiempo parcial por razones económicas sólo incluye a los trabajadores que quieren y están disponibles para trabajar tiempo completo. Esta condición no se estipulaba anteriormente.

20 Los datos sobre horas trabajadas para México fueron estimados tomando como base la información de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE).

21 Statistics Canada, Earnings of Men and Women, 1995, catálogo núm. 13-217-XPB, enero de 1997, p. 8.

22 Aunque en el periodo 1990-1994 las razones familiares continúan siendo el motivo principal por el que la mujer interrumpe el trabajo asalariado (47%) su influencia se ha reducido en comparación a los años cincuenta (88%). Janet Fast y Moreno da Pont,“Changes in Women’s Work Continuity”, en Canadian Social Trends, Statistics Canada, núm. 46, otoño de 1997.

23 Ibid.

24 Los datos para los Estados Unidos se refieren a enero de 1983 y febrero de 1996.

25 Los datos sobre remuneraciones en México fueron estimados tomando como base la información de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE).

26 En 1996, la proporción de las mujeres casadas en la fuerza de trabajo total femenina fue de 64.2 por ciento en Canadá, de 45.1 por ciento en México y de 54.4 por ciento en los Estados Unidos.

27 En los Estados Unidos el salario mínimo federal en 1995 fue de 4.25 estadounidenses dólares la hora; en octubre de 1996 el salario mínimo aumentó a 4.75 dólares estadounidenses la hora, y a partir del 1 de septiembre de 1997 aumentó a 5.15 dólares estadounidenses la hora.

28 En México, el salario mínimo se fija por día; el promedio para 1996 fue de 20.40 pesos diarios. Cabe señalar que la Ley Federal del Trabajo establece que por cada seis días de trabajo, los trabajadores gozarán de un día de descanso con pago íntegro.

29 Se refiere a las mujeres jefas de familia con esposo ausente.

30 U. S. Department of Commerce, Income Poverty and Valuation of Noncash Benefits: 1993, Washington, febrero de 1995 (Current Population Reports, Consumer Income, serie P60-188), cuadros A y C.

31 Se refiere a las familias con un solo padre en las que la mujer es el jefe de familia.

32 Statistics Canada, Incomes Distribution by Size in Canada, 1996, Ottawa, diciembre de 1997, cuadros II y IV.

33 Los deciles de trabajadores están ordenados de menor a mayor nivel de ingreso. El primer decil corresponde al nivel más bajo de ingresos.

34 OCDE, Employment Outlook, París, julio de 1996, p. 61, cuadro 3.1.

35 Datos estimados con base en STPS/INEGI, Encuesta nacional de empleo, salarios, tecnología y capacitación en el sector manufacturero, 1992, México, 1995.

36 Statistics Canada, Earnings of Men and Women, 1995, catalogo núm., p. 8 13-217-XPB, enero de 1997.

37 Existen diferencias importantes en la definición de desempleo entre los tres países. Para mayor información sobre las principales diferencias se puede consultar el Apéndice B.

38 Se considera desempleo voluntario cuando las personas dejan su trabajo por razones como enfermedad, atender responsabilidades familiares, ir a la escuela, por insatisfacción con su trabajo o por jubilación.

39 Se considera desempleo involuntario cuando las personas pierden su trabajo por razones económicas como son cierre o cambio de dirección de la empresa, o por fin de temporada.

40 Entre 1979 y 1994, la población femenina en edad de trabajar en la Unión Europea aumentó a una tasa promedio anual de 0.5 por ciento, mientras que la tasa en América del Norte fue de 2 por ciento. En el mismo periodo, las tasas de crecimiento de la fuerza de trabajo femenina fueron de 1.5 y 2.5 por ciento, respectivamente.

41 Las diferencias en los datos pueden deberse a diferencias en el concepto de empleo de tiempo parcial en la Unión Europea y América del Norte.

 

 

  




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