Parte
II: Desempleo femenino en América
del Norte
En 1996, el nivel de desocupación
femenina en los tres países de América
del Norte fue de 4.49 millones de
mujeres. Esta cifra, en comparación
con el nivel de desempleo femenino
en 1984 (4.66 millones), significó
una disminución de 3.6 por ciento.
En este periodo, el nivel de desempleo
masculino también disminuyó aunque
a una tasa más alta (12.5 por ciento).
Como se muestra en la gráfica 23,
la reducción más significativa en
la tasa de desempleo se dio en los
Estados Unidos, donde la tasa de desempleo
se redujo de 7.6 por ciento en 1984
a 5.4 por ciento en 1996. En Canadá,
la tasa se redujo de 11.3 a 9.9 por
ciento en el mismo periodo. En México,
la tasa de desempleo femenino observó
una tendencia decreciente hasta 1993,
posteriormente la tasa de desempleo
aumentó alcanzando en 1995 la tasa
más alta (5.2 por ciento) del periodo,
debido a la crisis económica de ese
año.37
En cada uno de los países de América
del Norte el desempleo femenino presenta
características diferentes al desempleo
masculino. Por lo que respecta a las
tasas de desempleo, en Canadá, las
mujeres tuvieron tasas más bajas de
desempleo que los hombres desde 1991.
En los Estados Unidos, se observa
la misma tendencia en el periodo de
1990 a 1995; sin embargo, en 1996
las tasas de desempleo de los hombres
y de las mujeres fueron iguales con
un nivel de 5.4 por ciento. En ambos
países esta tendencia fue resultado
de un aumento sustancial en las tasas
de desempleo de los hombres durante
la recesión de principios de los años
noventa. En contraste, en México,
las tasas de desempleo de las mujeres
han permanecido más altas que las
de los hombres durante el periodo
de 1984 a 1996. En lo que respecta
al desempleo por grupos de edad, en
los tres países las tasas de desempleo
más altas se observan entre los jóvenes
(entre 15 y 24 años), sin embargo,
en Canadá y los Estados Unidos las
mujeres jóvenes tienen tasas de desempleo
más bajas que los hombres jóvenes,
mientras que en México la tasa de
desempleo de las mujeres jóvenes es
más alta que la de los hombres jóvenes.
Se observa también que en Canadá
y los Estados Unidos las mujeres permanecen
menos tiempo desempleadas que los
hombres, mientras que en México los
periodos promedio de desempleo de
hombres y mujeres son muy similares.
En Canadá, la duración promedio del
desempleo femenino fue de 22.8 semanas
en 1996, mientras que para los hombres
fue de 25 semanas. En el mismo año,
la duración del desempleo en los Estados
Unidos fue de 15.6 semanas para las
mujeres y de 17.7 para los hombres.
En ambos países, la duración del desempleo
observó una franca tendencia hacia
la baja entre 1984 y 1990; sin embargo,
en 1991, debido a la recesión, se
registró un aumento significativo
para después permanecer estable por
el resto del periodo. En México, las
mujeres desempleadas tuvieron un promedio
de nueve semanas de desempleo, mientras
que el promedio para los hombres fue
ligeramente inferior: 8.8 semanas
en 1996; estos niveles son menores
a los observados en 1995.
Por lo que respecta a las características
del desempleo femenino en los tres
países de América del Norte, se observan
diferencias importantes, como se aprecia
en el cuadro 4. En Canadá, el desempleo
de las mujeres se caracteriza por
tener la tasa más alta, la mayor duración
promedio de desempleo y la mayor proporción
de mujeres desempleadas con experiencia
laboral. En México, el desempleo de
las mujeres en comparación a sus contrapartes
comerciales se caracteriza por tener
la tasa más baja, la menor duración
promedio y por ser fundamentalmente
de carácter voluntario.38
Por su parte, los Estados Unidos tienen
una tasa relativamente baja de desempleo
femenino, una alta proporción de mujeres
desempleadas con experiencia laboral
y una elevada proporción de mujeres
desempleadas por motivos involuntarios,
esto es, por razones económicas.39
En Canadá y los Estados Unidos,
las mayores tasas de desempleo se
observan entre las mujeres con menor
nivel de escolaridad. Los niveles
más altos corresponden a Canadá, ya
que en 1996 las mujeres con un promedio
de ocho años o menos de educación
tenían una tasa de desempleo de 13.9
por ciento, más del doble de la tasa
de desempleo de las mujeres con grado
universitario. En los Estados Unidos,
la tasa de desempleo de las mujeres
entre 25 y 64 años de edad con menos
de cuatro años de educación secundaria
fue de 10.7 por ciento en 1996, cinco
veces más alta que la de las mujeres
con cuatro años y más de universidad.
La situación en México es diferente
a la de sus socios comerciales, ya
que la tasa de desempleo femenino
es más alta entre las mujeres de mayor
educación. Así, en 1996 la tasa de
desempleo para las mujeres con niveles
de escolaridad media y superior fue
de 6 por ciento, casi cinco veces
más alta que la tasa para las mujeres
con seis o menos años de educación.
Esta situación se debe, en parte,
a que los trabajadores más calificados
pueden permanecer más tiempo desempleados
que los no calificados considerando
que sus ingresos son más altos.
El desempleo encubierto, que incluye
a los trabajadores desalentados, es
decir, a aquellos que dejaron de buscar
un empleo porque consideraban que
no lo iban a encontrar pero que están
disponibles para trabajar en cualquier
momento, se puede considerar un problema
menor de desempleo entre las mujeres
de América del Norte, ya que las tasas
son bajas en los tres países, principalmente
en los Estados Unidos. Por ejemplo,
en Canadá, las trabajadoras desalentadas
representaron menos de uno por ciento
del total de la fuerza de trabajo
en 1993. En México, la proporción
fue de 1.2 por ciento en 1996 y de
menos de uno por ciento en los Estados
Unidos en el mismo año. Estos niveles
de desempleo encubierto agregados
a las tasas de desempleo abierto en
los respectivos países significaría
elevar las tasas de desempleo de las
mujeres de 10.6 por ciento a 11.5
por ciento en Canadá en 1993; de 4.1
por ciento a 5.3 por ciento en México
en 1996, y de 5.4 por ciento a 5.7
por ciento en los Estados Unidos en
el mismo año.
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